miércoles, 4 de julio de 2012

Quiero una vida contigo, no una vida perfecta.


Es difícil expresar como me siento en estos momentos. Todo da vueltas por mi cabeza, él aquí y el allá. Hoy estás y mañana desapareces. Te quiero, pero a la vez te odio. Lo eres todo, pero a la vez me has dejado sin nada. No soporto quererte tanto, pues sé que algún día me llevaré una gran decepción cuando te vayas. Tengo que asumir que no soy la única en tu vida, que esto no es un cuento de hadas. Que ni tú eres Romeo, ni yo Julieta. Que no todo es tan bello como lo pintan las películas, que yo no seré esa Cenicienta que se enamora de su príncipe al ponerle él el zapato. Y es que realmente, los príncipes azules no existen, por el simple hecho de que nosotras no somos princesas, y por supuesto no somos perfectas. ¿Pero eso qué importa? Cuando se quiere a una persona, se le quiere tal y como es, con sus perfecciones, y sus imperfecciones que le hacen perfecta. Pues no, no eres un príncipe azul, pero eres el que me hace sonreír, el que hace que siga adelante, el que me acepta tal y como soy. Y no, no soy una princesa, soy esa que te quiere más que a nadie, que daría todo lo que fuera por ti, la que está enamorada de tu sonrisa. ¿Para qué ser perfectos si somos felices juntos? 

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